Hacía tiempo que no dejaba volar mi imaginación.
Mis manos ya me lo pedían, es que ha pasado mucho desde que dejé de vivir.
Ni mi alma se atormenta como antes, ni mis sentimientos sufren las pasiones de antaño,
es esta tranquilidad la que me ha liberado de la vida.
¿Por qué tanta libertad elimina la lucha?
¿Nadie es capaz de devolverme al mundo?
¿Tanto he desaparecido como para que el dolor se olvide de mí?
No me gusta la complacencia, ni el ingenio del ingenuo.
Solo devolvedme el espíritu, la lucha y la superación,
pues mis lágrimas se quieren suicidar.
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