domingo, 22 de agosto de 2010

Diálogo para un mundo mejor



- ...sin llegar a serlo te convertiste en la estrella blanca que iluminaba mi oscuridad sideral.
Un firme apoyo sobre el que sustentar la llama que mantenía viva esta pequeña rosa prematura en la que se había convertido mi vida. Porque te hiciste ver cuando mas lo necesitaba y por eso te amo y te deseo, para que jamás caiga en las tinieblas que muchas veces atrapan nuestros corazones, para tener un saliente donde agarrarme cuando caiga al abismo inmenso...



- Aaaaghh, ¡CALLA! ¡cállate!! Basta de tanta palabrería y demuéstrame lo que sabes hacer.
Yo no soy mas que lo que tu quieres que sea, paso de ser un Dios a que hasta Dios pase de mí.
No eres rebelde, ni valiente, eres un inadaptado. No tienes amigos ni conocidos, solo gente que te pone buena cara. Por eso no soy quien tu crees, no te apoyo, solamente te hago volver al mundo real, y tú, triste e incrédulo, confías aún en tu astucia.



- Ni rebelde, ni inadaptado. Te hago ver el mundo al contrario que los demás, soy la visión que tu nunca pudiste tener. Soy la persona en la que nunca, y siempre, te quisiste convertir.
Si quieres hechos, te daré palabras. Pero si te hablo te demuestro que lo que pienso soy capaz de expresarlo. Ahora tómalo. Manéjalo. Manipúlalo a tu antojo. Te doy permiso, porque sé que aún puedes sacar esa estrella que el mundo te hizo esconder.



- Cállate...



- Sé que eres capaz. Y te lo voy a demostrar.




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