la que dice que "estás haciendo algo mal, dejes de pensar en eso, no lleva a ningún sitio,
no tiene futuro, aproveches lo que tienes seguro..."
Y, sin embargo, irónicamente, aún más piensa uno en eso que no debe,
se regocija en... el vicio.
Egoísta, uno quiere tenerlo todo. Lo seguro, y lo que se añada, porque por nada perdería lo que le sustenta,
y todo lo apostaría a lo venidero.
Entre palabrería, angelitos y pequeños demonios, se pasan las horas...
Y, al final, lo que más me apetece, es montar la sombrilla en la playa,
que cual chalet adosado quisiera que pareciese,
y olvidar todo cuanto soy y cuando dejo a deber al mundo.
Creo que añoro mi libertad, y soy el más libre del universo.
Mi conclusión es que ya lo hice mal una vez, cuando me surgieron angelitos y pequeños demonios hace meses.
- Obedecí al pequeño demonio,
y el goce fue mínimo comparado con lo que cada día siento al acordarme della.
Este planeta va a seguir girando, y entonces veremos que pasa.
Como bien testamenté hace varios miles de segundos:
El verano no se planifica, se deja correr y día a día se piensa. Va a ser chachi.
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