martes, 6 de octubre de 2015

Es posible.

Dejar de escribir siempre lo mismo.

Encontrar tu rincón,
tu estilo,
tu café,
tu gato,
una hora,
un momento,
tu china,
un posavasos,
el mechero,

dejar de cotillear, es mejor para no sufrir.
Porque, aunque, y es que, estando solo, se vive.
Triste, algo mal, no tan bien, eso parece, pero vivo.

Todo esto es para dejar de pensar, hilar e hilar, 
escribir por escribir, pasar hojas, retocar y beber té.

Cigarros, pensamientos, y la decadencia.
Qué abandonada te he tenido.

Con lo feliz que era en mi mierda, mi mierda es buena, lo sé, la he probado.

Ahora subo una foto y al carajo.

Pero volveré.


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