Recojo mis rodillas contra mi corazón y escribo con un sólo dedo toda la alegría llorosa que me invade.
Palpito. Me emociono al leer.
Y tan sólo espero encontrarte.
Como un fuego tiritando. Una sombra que quiere ser luz. El agua que quiere ser alcohol, para presumir de alguna sensación. Y el alcohol, borracho de sí mismo, quiere ser agua.
Harto de nadar, se detiene el delfín, y se pregunta qué pasaría si se dejase llevar. A qué confines le llevaría la corriente. Y más importante, ¿llegaría al fin el delfín? O se reiría de la creación.
Es más probable, como la leche que quiere ser yogur para sentirse más entera, el delfín podría ser el primero en dejarse llevar.
Aunque no se dejaría llevar tanto como el whisky que cae por mi garganta. Tres chupitos y ya sabe bien. ¿Dónde está el límite contigo? Si empiezas a saber bien, como el chico feo que al final de la noche es una chica preciosa, es que vas mal. No mal, sino "no tan bien". Aunque en estos casos todo es posible, como la chica que escribe para liberarse, y deja de escribir también para liberarse, pero no se deja, porque es su amor acérrimo a las sábanas, al calor, al aire, al té, a la hierba, a la vida, es todo ello lo que no permite a uno ver que si algo es malo, después será bueno.
¿Más solo que la una? Al menos te tienes. Más solo que el cero, por eso todos somos sinceros, para buscarnos un uno que nos complazca, quizá un trío que nos satisfaga. No tanto una pareja, porque si es el sexo lo que nos preocupa, como le preocupa la música a la naturaleza, siempre aparece algo que nos ayuda.
El universo es sabio, y nos hizo dos manos y una mente escandalosamente imaginativa.
Por eso, como el pañuelo que quiere ser fular, tal vez bufanda, quiero optar a un puesto en tu cuello.
Tal vez, al igual que el sol rodea la Tierra para buscar su luna, yo quiero buscarte entre la ropa.
Y, como amanece en un día nublado, sin pretenderlo, ahogando cada pestañeo en un crepitar de mi aliento,
ojalá pueda encontrar tu mirada en cualquier gota de lluvia que fluya por este alma desvencijada que,
como una flor de un día, abre su corazón hoy para poder romperse, de nuevo, mañana.
Solo me hago una pregunta. ¿Quién será?
ResponderEliminarUna musa insospechada.
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